miércoles, 4 de noviembre de 2015
El Mirador de Daraxa
lunes, 26 de octubre de 2015
El final de lo normal
miércoles, 21 de octubre de 2015
Me dejas pensar demasiado
martes, 20 de enero de 2015
Los Surcos de la Memoria
viernes, 4 de octubre de 2013
La Burbuja de Vida
Su cuerpo rechoncho y redondeado apenas se dejaba ver por el ajustado traje de neopreno. Su cabeza, achatada, quedaba cubierta por la capucha del traje, y sus ojos, aparentemente grandes, se escondían tras unas estupendas gafas de buceo con cristal ahumado. Es posible que sus andares torpes se debieran a las aletas que palmeaban sonoramente, pero yo creo que andaba así de mal por naturaleza propia.
Su ritual paseo se repetía con precisión atómica todos los domingos: aparecía por el puerto, se dirigía a la capilla del Santo que se decía protegía al mar y todo cuanto moraba en él, y recogía a una preciosa joven que vivía por allí cerca. La gente, que suele meterse donde no le llaman con más frecuencia de la que debería, miraba desde las esquina preguntándose por el joven misterioso, y se mordían los dedos hasta los nudillos por no poder averiguarlo.
La peculiar pareja se dejaba ver por viejas cantinas de piratas, y brindaba con sorbos de aire puro. Cuando ambos caían embriagados por el efecto narcótico que el oxígeno causa a muy pocos seres en el mundo se acercaban al baile, y la torpeza del buzo se tornaba en gracia y arte cuando sostenía a su hermosa pareja.
Al caer la tarde del domingo, cuando el sol amenazaba con dejar de alumbrar al mundo una vez más, ambos subían al monte del faro, y en silencio se decían todo lo necesario en un idioma que no tenía palabras, sino burbujas. Y el buzo se marchaba hasta el próximo domingo, cuando volvería para repetir su adorada rutina.
Dos meses después, la cizaña sembrada por viejas enjutas levantó al pueblo contra el buzo, y al regresar de vuelta al puerto de la mano de su amada, fue asaltado por una marabunta salvaje, humana. Rajaron su traje de buzo, quitaron sus gafas, deslizaron hacia atrás su capucha, arrancaron el regulador de la boca del hombre….y vieron que no era un hombre, sino un hermoso pez dorado y azul de tamaño considerable, que embutido en el traje respiraba agua de mar a través de un sistema de buceo ingeniosamente invertido.
El pueblo sorprendido y avergonzado se retiró a sus hogares, y en el atardecer de ese domingo, el pez que se enamoró de una joven buceadora daba sus últimos coletazos de vida mientras la joven trataba de sumergirlo inútilmente en lágrimas saladas.
viernes, 27 de septiembre de 2013
Querencias y atamientos
...que no son más fuertes los amores por que se aten con candados...
martes, 18 de octubre de 2011
Aprende a llorar
Llegó a manos de una mujer, asido de su hombro, arrastrando los pies y agarrándose a cuanto se ponía a su paso. Ella no podía con él ya. Sus ojos…rojos, hinchados, los párpados no llegaban nunca a cerrarse, lo intentaban. Su respiración, agónica, gorgoteaba…hacía pensar que algún líquido llegaba hasta la misma garganta, y que penetraba en sus pulmones con cada bocanada de aire, llenándolos cada vez un poco más.
Los celadores lo tumbaron en una camilla…él no la soltaba. Sólo tenía fuerza para sujetarla, y mirarla, hacer cómo que le decía algo, para nada más le quedaba fuerza. Sin que el médico de guardia le diera oportunidad la sentó para interrogarla frenéticamente por las causas de la dolencia, no había tiempo que perder. Ella, que soltó, no supo que decir…sólo que aquel hombre que empezaba a sufrir convulsiones por ahogamiento llevaba toda la tarde intentando hablar…decirle…durante toda la tarde no la pudo soltar ni un segundo de la mano, la misma mano que soltó cuando aquel médico se interpuso.
"Él quería decirme algo…sentía pena, estaba triste, angustiado" - ella lloraba ríos.
Una enfermera llegó corriendo a la sala…el hombre moría, y nada podían hacer…no podían drenar el líquido que lo ahogaba, aquel hombre sólo buscaba la mano de aquella mujer. Ella sólo podía alcanzar a mirar aterrada por la ventanilla de la puerta que los separaba. El la miraba con sus ojos inyectados en sangre…y pena.
Hasta 4 médicos, con sus manos caídas de impotencia rodeaban a un joven que daba sus últimos espasmos. La enfermera que miró a la mujer dijo en voz baja…"ella llora por los dos, llora por ella y por él, intenta llorar lo que el no pudo, lo que el no lloró lo ahogó"
Las cosas existen, aunque no se encuentren, y la muerte del joven era clara…incapacitado para expresar la pena que lo atenazaba y se atascaba en sus entrañas intentó dar salida a lloros que lo aliviaran, e incapacitado para esto murió en su pena. Ni todos los intentos de los doctores hubieran podido vaciar la pena que lo ahogaba…le hubieran dado tiempo, como las mil excusas que él se interpuso cada día…antes de sentarse a hablar con ella…"un día más". Cuando ya intentó hablarle fue tarde…la angustia enterró su voz, y el tiempo que perdió fue el verdugo que cortó el tiempo que ambos les quedaba por compartir.
martes, 29 de marzo de 2011
TÚ ERES EL CIEGO
...nació con la vista apagada, pero iluminaba todo aquello que miraba...
viernes, 3 de diciembre de 2010
Amante Desarticulado
jueves, 30 de septiembre de 2010
Duermevelas y Pernoctas - I
jueves, 9 de septiembre de 2010
Teorema del Embalse Social, por Homer Simpson
jueves, 10 de junio de 2010
Sin tener que...
jueves, 3 de junio de 2010
Letras indigestas
sábado, 29 de mayo de 2010
Sin ti...contigo...a solas
Aquel atardecer el sol no se ocultaba tras el horizonte, sí lo hacía tras el borde de la barca en la que nos refugiábamos. El salitre se hacia notar, y sus mejillas estaban saladas, era toda mar. Ella apareció allí, yacía a mi lado cuando desperté. Supo adivinar mi presencia en el único rincón de arena de aquella cala rocosa. El calor del atardecer me dolía, como el presagio de una soledad no deseada. La intensidad de los escasos minutos restantes de día, y la agitada noche venidera en esa misma playa, agotaron mis fuerzas, y el sueño que me reveló su presencia me la quitaba ahora. El amanecer, sin ella, me trajo tristeza y sed, y el mar nunca más fue mar, sino desierto de posidonias.
martes, 25 de mayo de 2010
El intersticio
jueves, 13 de mayo de 2010
La última vez...
domingo, 18 de abril de 2010
Conversación con Homer
Como en otras ocasiones, me encontré charlando con Homer Simpson. Son muchas las veces que hemos estado uno frente a otro hablando de los temas más dispares.
Hacía tiempo que no me dedicaba a hablar con él. Lo encontré destrozado, sentado en una acera desnuda, sin papeleras, ni farolas, ni bancos…nada, sólo Homer. Me acerqué y como en otras ocasiones le traje un búlgaro de chocolate. Aunque la mayoría de la gente piensa que Homer se vuelve loco por una rosquilla, son los búlgaros de chocolate lo que más le gusta. Hoy no lo probó.
Tras un silencio incómodo pregunté a Homer porqué estaba así, porque su jardín no estaba verde, porque las persianas de su casa estaban bajadas, porque su camisa no estaba lisa. Homer juntó los hombros en señal de “no sé qué pasa”, pero a continuación habló…Marge había muerto esa mañana. Murió tras más de un año de una enfermedad que podría haberse curado con unas pocas palabras y una mirada hacia el futuro.
Le pregunté qué sentía ahora, tras tanto tiempo…qué le quedaba de Marge, qué sentía tras su perdida, qué esperaba del futuro…Homer quedó en silencio, y me habló sobre una revelación que fue conformando poco a poco a lo largo de su vida, y que hasta ahora no se había materializado en su mente como dolorosa conclusión. Homer fue directo en sus palabras: “Margue ha muerto, amaba a Marge…el tiempo no hace que el amor se transforme en cariño, al principio hay hormonas, nervios y deseo, pero el amor se construye con el paso del tiempo, es una solida construcción que necesita ser levantada con el paso de los días, de los meses, de los años, y con ese paso del tiempo te vuelves uno con la otra persona, entiendes y sientes lo mismo, te haces uno, cada uno en su mitad, pero uno.…He perdido….he perdido…todo…del futuro sólo espero perdón y…que sea un futuro breve”.
Me devolvió el búlgaro de chocolate, ni lo había mirado. Con un poco de chocolate adherido a sus dedos, Homer accionó una pequeña grabadora que tenía en sus manos. La voz de Marge sonó débilmente, se escuchaba “…tú eres tan hermoso para mi…”, y aunque eso no me lo contó, Homer sintió los brazos de Marge rodeándole la cabeza mientras reposaba en su regazo. Ese sentimiento fantasma sumió a Homer en el recuerdo y a penas murmuró algo cuando me fui de allí.
De camino a casa, no podía dejar de pensar en aquella canción, “…tú eres tan hermoso para mi…you are so beautiful , for me…”. Una vez más, Homer me enseñaba algo más de la vida, algo tan sencillo que casi nadie se detiene a ver.
“…tú eres tan hermoso, para mi…”
jueves, 4 de marzo de 2010
Vida sin título - 2
viernes, 26 de febrero de 2010
Derrepentes yensegundos
sábado, 24 de octubre de 2009
Frases y definiciones: uso del amor
Ha sido en una película que he visto n-veces, "El Hombre Bicentenario", y que a pesar de su temática tecnológica tiene un transfondo moral que a uno le gusta particularmente. Siempre nos marca el cómo vivimos las cosas por primera vez...o cómo las vemos. Quizá por eso esta película me gusta especialmente.
Hay una escena en la cual el hombre-robot está hablando con el ingeniero que le está transformando en "ser humano", y con la mirada perdida en una hoguera le expresa su anelo por sentir sensaciones humanas, y muy humanas...y le explica cómo él entiende que es el amor, o el uso que se hace del mismo:
"...que puedes perder el control, lo pierdes todo...los límites, la noción del tiempo. Los cuerpos llegan a mezclarse de tal modo que no sabes quién es quién o qué es qué. Y cuando la dulce confusión es más intensa y crees que vas a morir, de algún modo mueres, quedándote sólo en tu cuerpo separado, pero la persona que amas sigue ahí. Es un milagro. Puedes llegar hasta el cielo y regresar con vida, y volver siempre que quieras con la persona amada"
No puedo estar más de acuerdo con el hombre-robot. Aunque en este caso estamos hablando de cosas no tangibles, de cosas que no se escriben, de cosas que requieren de algo más que unos y ceros, de cosas que no caben en proyectos,...de cosas que al fin y al cabo cada uno escribiría y describiría de una forma absolutamente distinta y bella a la vez.
