miércoles, 4 de noviembre de 2015

El Mirador de Daraxa

Hay vidas que transcurren insulsas y lineales, vidas ajetreadas y pletóricas, y vidas como la mía que quedaron marcadas por diez segundos de una experiencia inolvidable. Corría mis veintitantos recién cumplidos cuando visitaba La Alhambra de Granada, cámara en mano, típico turista. Cansado y vencido tras varias horas de paseo me apoye en el Mirador de Daraxa, y mi cabeza se perdió en la belleza del sencillo patio que se vislumbraba desde las ventanas gemelas.

Como si lo necesitara, aparté mi vista de la fuente central y giré mi cabeza a la derecha, y vi unos ojos sin color definido, una boca que apenas esbozaba una sonrisa y un pelo largo que me cortaron la respiración. Su mirada era profunda, y me miraba a mí. Yo, que siempre fui parco en amores quedé paralizado, y un silencio se hizo a mí alrededor a pesar de la muchedumbre que visitaba la estancia en la que estaba. No quise hacer un esfuerzo sobrehumano por apartar la mirada, me perdí en ella. Me habría sentado embelesado si ella lo hubiera hecho, habría saltado si ella me hubiese llamado…la habría besado si ella se hubiese acercado.

Mientras trataba de averiguar por qué me miro así, un joven se acercó por su espalda, le dijo una frase que sonaba algo así como “kommer dum, noe som gjør oss ettermiddagen”, y ella bajó la vista antes de partir...creí atisbar cierta tristeza. Supuse que era él quien compartiría sus noches, que besaría sus ojos por las mañanas, y aparté mi vista. Siempre ignoraría que mi sospecha sobre la tristeza que me pareció ver en su rostro era cierta, y que ésta quedaría en su semblante para siempre.

Bajando hacia la salida paré en una tienda de artesanías, compre una caja de taracea, metí mi corazón y la cerré con un candado de un solo uso. Guardé aquella caja como el que guarda algo que sabe que no volverá a usar, pero que no puede tirar. A mi vejez, he vuelto como todos los años al Mirador de Daraxa, caja en mano, buscando esos ojos sin color definido, esa boca de sonrisa sutil, ese pelo largo infinito, para al fin y de una vez, astillar la caja de taracea contra el suelo y dar uso a  su contenido.

lunes, 26 de octubre de 2015

El final de lo normal

Era un día normal, una mañana normal, un “buenos días normal”, un desayuno común, una felicidad lineal, un pulso regular, una inercia adquirida y aceptada…unas escaleras normales hacia una calle común, una puerta de entrada normal, y un día gris como tantos…

…y de repente él se cruzó con un olor distinto, una vibración desconocida, el pulso cambió y se tornó irregular, taquicardia, nervios y miedo, caída…el día se abrió en un segundo y su cuerpo se giró contra su voluntad. Algo frenaba su pesado caminar y le obligaba a girar el sentido de la marcha. Sentía miedo, pues la normalidad comenzaba a perder sentido, su cuerpo experimentaba algo desconocido que ya había olvidado, que había desterrado, que se había resignado a perder.

…el día se abrió para él y cuando giró, el sol que despuntaba por el horizonte le cegó, no podía ver nada…nada más que aquel rostro, de ojos verdes y una sonrisa que le llegaba al alma, y contra su voluntad, sonrió. Y su vida dejó de ser normal, se tornó colorida, y sintió emoción y matices en cada detalle que le rodeaba.


…y para ella, aquella que se interponía entre él y el horizonte, la de aquellos ojos verdes, la de la sonrisa inmensa e infinita que le hacía temblar...para ella, la vida también dejó de ser aquel camino de angosta normalidad...

miércoles, 21 de octubre de 2015

Me dejas pensar demasiado

Me dejas solo mucho tiempo, me dejas pensar demasiado, tu soledad es la mía, tus silencios los míos, tu camino privado es mi mirada en la lejanía...

Y del silencio que me rodea sólo suenan los ecos de otros momentos, canciones que creía olvidadas, risas atenuadas, conversaciones que quedaron escondidas en los rincones...tu silencio las despierta, me dejas pensar demasiado...

Las melodías del silencio, que ahora habla por si solo, me entretienen como al preso que se conforma con lo que pasa por su ventana, preso sin paredes, melodías de infancia, ocultas en la memoria, y que ahora suenan y claman una libertad que en el fondo nunca se perdió...me dejas pensar demasiado...

Y como las cosas que lanzas al cielo y no tardan en volver, y el silencio que me lanzabas, el tiempo que reclamabas, tu camino solitario, tu perro del hortelano ¡ahora confundes mi paz y silencio con tu parcela egoísta! Pues te regalo futuro, no me debes ningún tiempo, ya no hay preguntas ni esperas, mi canción sólo es el viento.

...me dejaste sólo mucho tiempo, me dejaste pensar demasiado, quitaste tantas capas a este cuerpo, que ahora es el corazón el que ha hablado.

martes, 20 de enero de 2015

Los Surcos de la Memoria

Pasó el dedo indice por los surcos que el bolígrafo trazó otrora, y que ahora son sólo palabras desgastadas. Aquella nota volvió a ser tan familiar por un instante.... Nunca tuvo que haber perdido de vista aquellos deseos escritos, aquellas intenciones, aquel dibujo.

Durante años lo arrastro como marca páginas, libro tras libro... y ahora eran sólo trozos de papel rotos en una bolsa con facturas.

Siempre estás a tiempo, hasta que no lo estás. Esa sensación de perder sin poder recuperar era terrible, lloro y pataleta, grito caprichoso, angustia sin medida y sueños rotos.

El trazo del bolígrafo se volvió cortante, hiriente, profundo e infinito, un abismo del cual brotaron recuerdos que creía extintos, canciones que se prohibió hace tanto...quería que se la devolvieran...y se dio cuenta que ese sentimiento era tan inútil como cavar su tumba en el frío asfalto por el que se encontraba andando, con su nota en una mano dormida por tanto apretarla, por intentar retener lo último que de ella le quedaba.

Pasó de nuevo el dedo por una palabra cortada que quedaba en uno de los trozos de papel...pensó que nadie caía, casi nunca, en lo profundo que puede llegar a ser el trazo de un bolígrafo...si eres capaz de percibirlo es que has perdido mucho. Si su tacto te recuerda tanto, es que aun no has terminado de perder, tu caída no ha tocado fondo. Las palabras débilmente marcadas le llevaron al origen, y comprendió que su fantasma seguía ahí.

Paso el dedo indice por última vez por las pocas letras que le quedan a los restos de aquel improvisado marcapáginas...y lo volvió a ver completo. Volvió a ver cómo se dibujaban por primera vez los trazos perfectos, volvió a la oler la cena de aquella noche en la que una servilleta inmortalizó dos vidas, el vino que manchó el primer libro donde la servilleta vivió por meses, volvió a escuchar la melodía que bailaron sin moverse, y sintió la danza sin música que siguió después...

...y de tanto pasar su dedo índice por por los trozos de papel se perdieron los surcos del bolígrafo,  se desdibujaron, se gastaron. Y como los surcos de un viejo disco de vinilo que se han rallado por un descuido, su vida quedó condenada a recordar aquella canción por siempre jamas, tocando una y otra vez aquel momento en el que lo único que quedó fue aquel papel, olvidado en un libro y condenándolo a recordar los pasos que alejaban a la que tanto le deseó con tan pocas palabras.

viernes, 4 de octubre de 2013

La Burbuja de Vida

Ya hacía bastante tiempo que llevaba observando aquel tipo pasear por las calles de mi barrio. Su paso era extraño, como forzado, sin embargo no era eso lo más curioso del individuo: vestía un elegante abrigo de piel sobre un traje de hombre rana.

Su cuerpo rechoncho y redondeado apenas se dejaba ver por el ajustado traje de neopreno. Su cabeza, achatada, quedaba cubierta por la capucha del traje, y sus ojos, aparentemente grandes, se escondían tras unas estupendas gafas de buceo con cristal ahumado. Es posible que sus andares torpes se debieran a las aletas que palmeaban sonoramente, pero yo creo que andaba así de mal por naturaleza propia.

Su ritual paseo se repetía con precisión atómica todos los domingos: aparecía por el puerto, se dirigía a la capilla del Santo que se decía protegía al mar y todo cuanto moraba en él, y recogía a una preciosa joven que vivía por allí cerca. La gente, que suele meterse donde no le llaman con más frecuencia de la que debería, miraba desde las esquina preguntándose por el joven misterioso, y se mordían los dedos hasta los nudillos por no poder averiguarlo.

La peculiar pareja se dejaba ver por viejas cantinas de piratas, y brindaba con sorbos de aire puro. Cuando ambos caían embriagados por el efecto narcótico que el oxígeno causa a muy pocos seres en el mundo se acercaban al baile, y la torpeza del buzo se tornaba en gracia y arte cuando sostenía a su hermosa pareja.

Al caer la tarde del domingo, cuando el sol amenazaba con dejar de alumbrar al mundo una vez más, ambos subían al monte del faro, y en silencio se decían todo lo necesario en un idioma que no tenía palabras, sino burbujas. Y el buzo se marchaba hasta el próximo domingo, cuando volvería para repetir su adorada rutina.

Dos meses después, la cizaña sembrada por viejas enjutas levantó al pueblo contra el buzo, y al regresar de vuelta al puerto de la mano de su amada, fue asaltado por una marabunta salvaje, humana. Rajaron su traje de buzo, quitaron sus gafas, deslizaron hacia atrás su capucha, arrancaron el regulador de la boca del hombre….y vieron que no era un hombre, sino un hermoso pez dorado y azul de tamaño considerable, que embutido en el traje respiraba agua de mar a través de un sistema de buceo ingeniosamente invertido.

El pueblo sorprendido y avergonzado se retiró a sus hogares, y en el atardecer de ese domingo, el pez que se enamoró de una joven buceadora daba sus últimos coletazos de vida mientras la joven trataba de sumergirlo inútilmente en lágrimas saladas.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Querencias y atamientos


...que no son más fuertes los amores por que se aten con candados...

...si te enredas bien conmigo, de ti nunca me separo...

martes, 18 de octubre de 2011

Aprende a llorar

Anoche en la guardia del hospital los médicos quedaron sin palabras, sin medicinas, sin métodos de reanimación…los médicos se quedaron parados y atónitos. Un hombre murió ahogado, tendido en una fría camilla a la que ni siquiera tuvieron tiempo de poner una sábana nueva.

Llegó a manos de una mujer, asido de su hombro, arrastrando los pies y agarrándose a cuanto se ponía a su paso. Ella no podía con él ya. Sus ojos…rojos, hinchados, los párpados no llegaban nunca a cerrarse, lo intentaban. Su respiración, agónica, gorgoteaba…hacía pensar que algún líquido llegaba hasta la misma garganta, y que penetraba en sus pulmones con cada bocanada de aire, llenándolos cada vez un poco más.

Los celadores lo tumbaron en una camilla…él no la soltaba. Sólo tenía fuerza para sujetarla, y mirarla, hacer cómo que le decía algo, para nada más le quedaba fuerza. Sin que el médico de guardia le diera oportunidad la sentó para interrogarla frenéticamente por las causas de la dolencia, no había tiempo que perder. Ella, que soltó, no supo que decir…sólo que aquel hombre que empezaba a sufrir convulsiones por ahogamiento llevaba toda la tarde intentando hablar…decirle…durante toda la tarde no la pudo soltar ni un segundo de la mano, la misma mano que soltó cuando aquel médico se interpuso.

"Él quería decirme algo…sentía pena, estaba triste, angustiado" - ella lloraba ríos.

Una enfermera llegó corriendo a la sala…el hombre moría, y nada podían hacer…no podían drenar el líquido que lo ahogaba, aquel hombre sólo buscaba la mano de aquella mujer. Ella sólo podía alcanzar a mirar aterrada por la ventanilla de la puerta que los separaba. El la miraba con sus ojos inyectados en sangre…y pena.

Hasta 4 médicos, con sus manos caídas de impotencia rodeaban a un joven que daba sus últimos espasmos. La enfermera que miró a la mujer dijo en voz baja…"ella llora por los dos, llora por ella y por él, intenta llorar lo que el no pudo, lo que el no lloró lo ahogó"

Las cosas existen, aunque no se encuentren, y la muerte del joven era clara…incapacitado para expresar la pena que lo atenazaba y se atascaba en sus entrañas intentó dar salida a lloros que lo aliviaran, e incapacitado para esto murió en su pena. Ni todos los intentos de los doctores hubieran podido vaciar la pena que lo ahogaba…le hubieran dado tiempo, como las mil excusas que él se interpuso cada día…antes de sentarse a hablar con ella…"un día más". Cuando ya intentó hablarle fue tarde…la angustia enterró su voz, y el tiempo que perdió fue el verdugo que cortó el tiempo que ambos les quedaba por compartir.

martes, 29 de marzo de 2011

TÚ ERES EL CIEGO

...la vieron en mitad de la calle con una caja de lápices, todos de color negro. Ella decía que al pintar veía los colores...sus trazos eran perfectos...a veces dudaba al coger un lápiz y lo cambiaba...

...nació con la vista apagada, pero iluminaba todo aquello que miraba...

viernes, 3 de diciembre de 2010

jueves, 30 de septiembre de 2010

Duermevelas y Pernoctas - I

¿A qué sabe el abrazo que das a alguien que sabes que no volverás a ver?

¿Qué puedes decir con la mirada que te brindará su último recuerdo?

¿Qué tristeza puedes ocultar tras la última sonrisa que le vas a dedicar?

jueves, 9 de septiembre de 2010

Teorema del Embalse Social, por Homer Simpson

Homer, se volvió triste y taciturno en general, melancólico y meditabundo a ratos tras perder a Marge. Pensaba más de la cuenta y observaba con descaro, aun a riesgo de ser vapuleado por alguien que no entendiera su sana intención de entender los gestos y los pensamientos de la gente.

Cierta noche, tras haber pasado toda la tarde sentado en una hamaca que tenía desde hacía meses en su descuidado jardín, cogió a la pequeña Maggie en su regazo y decidió pedirle consejo sobre una teoría que acababa de desarrollar. Aunque recién (y a la fuerza) destetada, Maggie encerraba una gran inteligencia, y la tristeza del rostro de su padre le bastó para entender que lo que le iba a contar era importante, y así descansó quieta en sus brazos, preparada a escuchar y sin mover su chupete (que podía resultar escandaloso si se lo proponía).

Maggie – comenzó Homer- ¿tú sabes que las personas somos como los embalses? Si no recuerdo mal, hace unos años tuvimos sequía, faltaba el agua, las piscinas eran sólo un recuerdo y tus hermanos mayores no sabían ni para que servían esos huecos en el suelo, ya que en su corta vida nunca los habían visto llenos. En esos momentos, cualquier gota que caía del cielo era recogida con avidez, era cuidada del sol y su calor, era reconducida hacia un lugar seguro y atesorada con cariño…cada gota era valiosa, y se mimaba como el mayor de los tesoros, y se miraba con dulzura, y la lluvia justa para vivir era agradecida y valorada. Los embalses vacíos recogían herméticamente los hilos de agua de los afluentes que morían en ellos.

Pero el año que naciste tú comenzó a llover, la gente enloqueció de frenesí por recibir con tanta abundancia el bien del que carecía…todo era de puto color rosa. Los embalses se comenzaron a llenar, y la gente los miraba con admiración, miraban al cielo esperando más…exigiendo más…y los embalses se llenaron…

Cuando al agua no fue un bien escaso, las piscinas se cambiaban todas las semanas, los grifos no se cerraban, los embalses rebosaban el agua sobrante, que se vertía en el desierto y se perdía para siempre…- Homer hizo un silencio en parte exigido por la extraña mirada de Maggie, que aunque entendía perfectamente la metáfora hidráulica, no llegaba a percibir el trasfondo de todo aquello. Los embalses se habían llenado pronto, los embalses no estaban preparados para recibir tanto, y desperdiciaban lo que se consideraba sobrante con desdén, faltos de una memoria que les recordara lo que unos meses atrás tanto necesitaban y no se les daba.

Maggie, cuando des algo que la gente no tiene, como atención, cariño, admiración…amor…serás querida y requerida por eso. Pero cuando la gente no lo necesite, lo tirará en lugar de valorarlo, lo desperdiciará en lugar de reconducirlo. Ignorará tus atenciones y tus propias necesidades por creerse repletas desde siempre…y tú te sentirás como una nube que queriendo soltar millones de litros de agua fresca, ve que toda ella se va a perder en un desierto donde solo una abrasadora arena la recibirá.

…en ese momento, Maggie quedó conmovida por la conclusión de su padre, y sintiendo que aquel hombre necesitaba algo urgentemente, procedió a decir sus primeras palabras…

Homer –inició Maggie ante la mirada atónita de Homer-, en una ocasión en la que mamá me llevaba en el carrito, distinguí una frase que Lenny…o Mod Flanders dijo, no estoy segura…pero era algo así como “Marge, las oportunidades nunca se pierden, otro las aprovecha

Entre incredulidad y admiración, Homer sólo acertó a decir "Cierto hija…por cierto, dime papá".

jueves, 10 de junio de 2010

Sin tener que...

No teníamos porqué conocernos...
No teníamos porqué saber nada el uno del otro...
No teníamos porqué encontrarnos en el sitio más inverosimil y apartado del mundo...
No teníamos porqué contestar a esa primera sonrisa...
No teníamos porqué coincidir en lo más importante...
No teníamos porqué diverger en lo justo para discutir y reir...
No teníamos porqué llamarmos para hablar y quedar casi en silencio...
No teníamos porqué hablar hasta el amanecer y colgar con pena tras agotar todas las palabras que debieron ser dichas...
No teníamos porqué echarnos de menos tras habernos conocido...
No teníamos porqué buscarnos tras cada esquina sabiéndonos en la lejanía...
No tenía porqué decirte que eras tú a quien yo esperaba...
No tenías porqué quedarte sin palabras por mis palabras más sinceras...
No tenía porqué ser sincero y temblar al dedirte aquellas palabras...
...y sin embargo, así ha sido.

jueves, 3 de junio de 2010

Letras indigestas

Recostado en su cama apretaba el estomago para evitar que el nudo que lo atenazaba se expandiera por todo su estómago...parecía que haciendo fuerza el dolor se controlaba en un punto pequeño...mejor un puto punto que no todo su cuerpo. Se le indigestaron las letras que comió con los ojos, estropearon las letras que tenía en su cerebro. Sus manos temblorosas, no fueron capaz de vomitar las letras que necesitaba expulsar para disculparse.

La infección letrada se extendió por su cuerpo, el punto se expandió y fundió sus "tequieros" con los huesos que, por la posición fetal se encontraban más cerca que nunca...y aunque a la mañana siguiente volvió a andar, su posición fetal aferrada a aquel sentimiento permaneció contraída por siempre jamas...

...nunca le pudo decir...tú serás la reina de mi cálida trinchera!!!!

sábado, 29 de mayo de 2010

Sin ti...contigo...a solas

Aquel atardecer el sol no se ocultaba tras el horizonte, sí lo hacía tras el borde de la barca en la que nos refugiábamos. El salitre se hacia notar, y sus mejillas estaban saladas, era toda mar. Ella apareció allí, yacía a mi lado cuando desperté. Supo adivinar mi presencia en el único rincón de arena de aquella cala rocosa. El calor del atardecer me dolía, como el presagio de una soledad no deseada. La intensidad de los escasos minutos restantes de día, y la agitada noche venidera en esa misma playa, agotaron mis fuerzas, y el sueño que me reveló su presencia me la quitaba ahora. El amanecer, sin ella, me trajo tristeza y sed, y el mar nunca más fue mar, sino desierto de posidonias.

martes, 25 de mayo de 2010

El intersticio

Arrasaste a tu antojo
arrancando juntos a puñados,
no quisiste hacer camino
en el terreno apropiado.

No te gustó lo que viste
y me dejaste desolado,
la laguna esta vacía
la vida me ha abandonado.

...

Ansia puta y vista fija
tomarás lo que tú quieras,
maldecirás al agua y la tierra
si luchan por la dignidad que les queda.

Me rebelo en agonía
es la fuerza que me queda,
al robarme ese el cariño
sólo el odio ahora te espera.

jueves, 13 de mayo de 2010

La última vez...

Con apenas la cabeza asomada por el quicio de la puerta, Álvaro comenzaba a sentir pánico por dar un paso fuera de su casa. Caminando en soledad, como hacía con frecuencia, no dejaba de recordar a la que otrora hacía que todos los días fueran preciosos momentos de fotografía…Cada vez que veía, olía, sentía algo que con gusto compartiría recordaba “la última vez” que realmente lo compartió con La que estuvo ahí. Así, y con el paso del tiempo, comenzaron a acabarse sus “últimas veces”.

Sentado en una silla que nunca debió poner en su pasillo, Álvaro comenzó aquella tarde a rezar…

…la última vez que te eché de menos fue la última vez que te dije te veré pronto, hoy casi no soy capaz de dibujar tu imagen en mi cabeza…
…la última vez que me arrepentí de tu ausencia fue la primera vez que te que te dije que sabía que esto era un error…
…la última vez que me sentí uno contigo fue antes de romperte en mil, al verme roto en mil por no poder sentirme uno contigo, hoy apenas puedo unir aquellos pedazos que siguen tirados en el mismo sitio…
…la última vez que viaje al mar que amo, tú llevabas tu hamaca, que era mía, hoy me ahogo en un mar seco que no reconozco y nadie mira desde la orilla…
…la última vez que lloré de tristeza, tú estabas ahí para secar mis lágrimas, hoy olvidé cómo se lloraba, y los nudos se acumulan…
…la última vez que vi todas mis películas, fue a tu lado, hoy recuerdo en soledad tus gritos de miedo cuando el malo aparecía por sorpresa…
…la última vez que rompí un plato, fue tu risa lo que escuché, hoy sólo el estruendo de los mil pedazos resuenan en mi cocina…
…la última vez que me levanté sonriendo fue por ver tus ojos entrecerrados, hoy tu lado sigue intacto, y sólo la pared frena ahora mi mirada…
…la última vez que vi nevar tu apartabas la nieve del suelo junto a mi, hoy la nieve es hielo y vuelvo a caer sin remedio…
…la última vez…
…la última …
…la…

…"hoy es la última vez que me acordaré de una última vez. Hoy sucederá la próxima primera vez que..."

domingo, 18 de abril de 2010

Conversación con Homer

Como en otras ocasiones, me encontré charlando con Homer Simpson. Son muchas las veces que hemos estado uno frente a otro hablando de los temas más dispares.

Hacía tiempo que no me dedicaba a hablar con él. Lo encontré destrozado, sentado en una acera desnuda, sin papeleras, ni farolas, ni bancos…nada, sólo Homer. Me acerqué y como en otras ocasiones le traje un búlgaro de chocolate. Aunque la mayoría de la gente piensa que Homer se vuelve loco por una rosquilla, son los búlgaros de chocolate lo que más le gusta. Hoy no lo probó.

Tras un silencio incómodo pregunté a Homer porqué estaba así, porque su jardín no estaba verde, porque las persianas de su casa estaban bajadas, porque su camisa no estaba lisa. Homer juntó los hombros en señal de “no sé qué pasa”, pero a continuación habló…Marge había muerto esa mañana. Murió tras más de un año de una enfermedad que podría haberse curado con unas pocas palabras y una mirada hacia el futuro.

Le pregunté qué sentía ahora, tras tanto tiempo…qué le quedaba de Marge, qué sentía tras su perdida, qué esperaba del futuro…Homer quedó en silencio, y me habló sobre una revelación que fue conformando poco a poco a lo largo de su vida, y que hasta ahora no se había materializado en su mente como dolorosa conclusión. Homer fue directo en sus palabras: “Margue ha muerto, amaba a Marge…el tiempo no hace que el amor se transforme en cariño, al principio hay hormonas, nervios y deseo, pero el amor se construye con el paso del tiempo, es una solida construcción que necesita ser levantada con el paso de los días, de los meses, de los años, y con ese paso del tiempo te vuelves uno con la otra persona, entiendes y sientes lo mismo, te haces uno, cada uno en su mitad, pero uno.…He perdido….he perdido…todo…del futuro sólo espero perdón y…que sea un futuro breve”.

Me devolvió el búlgaro de chocolate, ni lo había mirado. Con un poco de chocolate adherido a sus dedos, Homer accionó una pequeña grabadora que tenía en sus manos. La voz de Marge sonó débilmente, se escuchaba “…tú eres tan hermoso para mi…”, y aunque eso no me lo contó, Homer sintió los brazos de Marge rodeándole la cabeza mientras reposaba en su regazo. Ese sentimiento fantasma sumió a Homer en el recuerdo y a penas murmuró algo cuando me fui de allí.

De camino a casa, no podía dejar de pensar en aquella canción, “…tú eres tan hermoso para mi…you are so beautiful , for me…”. Una vez más, Homer me enseñaba algo más de la vida, algo tan sencillo que casi nadie se detiene a ver.

“…tú eres tan hermoso, para mi…”

jueves, 4 de marzo de 2010

Vida sin título - 2

Sentado en aquel Starbucks, Letracto escuchaba atento una canción de Coldplay. "Lost" sonaba especial, aquella era una versión que no conocía y los fragmentos de rap que se intercalaban con la voz del cantante resultaban refrescantes. Entendió gran parte de la letra, y se permitió no beber de su café hasta que no acabó la canción para comprobar cuánto más podría entender.

Las fichas del puzzle de su vida que tenía que perder estaban llegando a su fin - Si no puedo sujetar más cosas que se escapan ni lo voy a intentar, que se vaya lo que sobre, que lo que tenga que estar quedará...pensó, y no le faltaba razón. En poco tiempo cumpliría veintimuchos o treintaipocos. Cansado de lamentos decidió que tenía que poner fin al nudo marinero que atenazaba sus tripas.

Dando un sorbo al café blindo su testa a pico y pala, quedaba sólo un poco de chapa por poner. Hacía apenas unos días conoció un mundo diferente y sus ojos, que miraban demasiado al suelo, descubrieron tejas, canalones y mas allá de las nubes cerradas adivinó un cielo azul infinito, que sólo los atardeceres helados eran capaces de matar para dejar paso a furtivas lunas llenas que veían amanecer.

Súbitamente arrancado de su mundo de reflexión y alegre regodeo Letracto Recibió una llamada. Un buen amigo suyo, uno que solía aliñar el tabaco le hablo rápido, entrecortado desde el otro lado. Nunca le observó tan nervioso. Pidió a su amigo que se tranquilizara, que iría donde estuviera a buscarlo, pero de entre todas sus palabras rápidas y aturulladas apenas pudo llegar a entender algunos fragmentos que le causaron un gran desconcierto "...joder te digo que están buscando Letracto...no les diré nada...búscala, ella siempre ha estado ahí y te dirá cómo hacerlo... ". La conversación se cortó y al volver a llamar, una operadora mecanizada avisaba que el número al que llamaba no se encontraba disponible.

- ¿A quién no le iba a decir qué? ¿quién es ella? ¿qué te ha pasado?

Conocía a aquel amigo desde siempre y nunca sintió miedo en su voz. Sin saber qué hacer salió a la calle y corrió hacia el bar al que iban después del trabajo con cierta frecuencia.

viernes, 26 de febrero de 2010

Derrepentes yensegundos


Vinagre, sal, barro. Que no es picadura, es herida profunda.
Cierras la herida, luego la rascas y vuelta a empezar.

No aprendes y vuelves.

Sólo las cicatrices te enseñan lo que hubo y lo que habrá...cuidate, que cada vez tardarás más en curar.

El tiempo te hace inmune al dolor, pero no a las consecuencias.

sábado, 24 de octubre de 2009

Frases y definiciones: uso del amor

Hoy, trabajando en unos y ceros, en tareas y proyectos, en cosas cuadriculadas y tangibles que se escriben y se leen, he escuchado una defición estupenda sobre "eso" que con cierta frecuencia (para unos adecuada, para otros insuficiente) hacen los enamorados.

Ha sido en una película que he visto n-veces, "El Hombre Bicentenario", y que a pesar de su temática tecnológica tiene un transfondo moral que a uno le gusta particularmente. Siempre nos marca el cómo vivimos las cosas por primera vez...o cómo las vemos. Quizá por eso esta película me gusta especialmente.

Hay una escena en la cual el hombre-robot está hablando con el ingeniero que le está transformando en "ser humano", y con la mirada perdida en una hoguera le expresa su anelo por sentir sensaciones humanas, y muy humanas...y le explica cómo él entiende que es el amor, o el uso que se hace del mismo:

"...que puedes perder el control, lo pierdes todo...los límites, la noción del tiempo. Los cuerpos llegan a mezclarse de tal modo que no sabes quién es quién o qué es qué. Y cuando la dulce confusión es más intensa y crees que vas a morir, de algún modo mueres, quedándote sólo en tu cuerpo separado, pero la persona que amas sigue ahí. Es un milagro. Puedes llegar hasta el cielo y regresar con vida, y volver siempre que quieras con la persona amada"

No puedo estar más de acuerdo con el hombre-robot. Aunque en este caso estamos hablando de cosas no tangibles, de cosas que no se escriben, de cosas que requieren de algo más que unos y ceros, de cosas que no caben en proyectos,...de cosas que al fin y al cabo cada uno escribiría y describiría de una forma absolutamente distinta y bella a la vez.