jueves, 30 de septiembre de 2010

Duermevelas y Pernoctas - I

¿A qué sabe el abrazo que das a alguien que sabes que no volverás a ver?

¿Qué puedes decir con la mirada que te brindará su último recuerdo?

¿Qué tristeza puedes ocultar tras la última sonrisa que le vas a dedicar?

jueves, 9 de septiembre de 2010

Teorema del Embalse Social, por Homer Simpson

Homer, se volvió triste y taciturno en general, melancólico y meditabundo a ratos tras perder a Marge. Pensaba más de la cuenta y observaba con descaro, aun a riesgo de ser vapuleado por alguien que no entendiera su sana intención de entender los gestos y los pensamientos de la gente.

Cierta noche, tras haber pasado toda la tarde sentado en una hamaca que tenía desde hacía meses en su descuidado jardín, cogió a la pequeña Maggie en su regazo y decidió pedirle consejo sobre una teoría que acababa de desarrollar. Aunque recién (y a la fuerza) destetada, Maggie encerraba una gran inteligencia, y la tristeza del rostro de su padre le bastó para entender que lo que le iba a contar era importante, y así descansó quieta en sus brazos, preparada a escuchar y sin mover su chupete (que podía resultar escandaloso si se lo proponía).

Maggie – comenzó Homer- ¿tú sabes que las personas somos como los embalses? Si no recuerdo mal, hace unos años tuvimos sequía, faltaba el agua, las piscinas eran sólo un recuerdo y tus hermanos mayores no sabían ni para que servían esos huecos en el suelo, ya que en su corta vida nunca los habían visto llenos. En esos momentos, cualquier gota que caía del cielo era recogida con avidez, era cuidada del sol y su calor, era reconducida hacia un lugar seguro y atesorada con cariño…cada gota era valiosa, y se mimaba como el mayor de los tesoros, y se miraba con dulzura, y la lluvia justa para vivir era agradecida y valorada. Los embalses vacíos recogían herméticamente los hilos de agua de los afluentes que morían en ellos.

Pero el año que naciste tú comenzó a llover, la gente enloqueció de frenesí por recibir con tanta abundancia el bien del que carecía…todo era de puto color rosa. Los embalses se comenzaron a llenar, y la gente los miraba con admiración, miraban al cielo esperando más…exigiendo más…y los embalses se llenaron…

Cuando al agua no fue un bien escaso, las piscinas se cambiaban todas las semanas, los grifos no se cerraban, los embalses rebosaban el agua sobrante, que se vertía en el desierto y se perdía para siempre…- Homer hizo un silencio en parte exigido por la extraña mirada de Maggie, que aunque entendía perfectamente la metáfora hidráulica, no llegaba a percibir el trasfondo de todo aquello. Los embalses se habían llenado pronto, los embalses no estaban preparados para recibir tanto, y desperdiciaban lo que se consideraba sobrante con desdén, faltos de una memoria que les recordara lo que unos meses atrás tanto necesitaban y no se les daba.

Maggie, cuando des algo que la gente no tiene, como atención, cariño, admiración…amor…serás querida y requerida por eso. Pero cuando la gente no lo necesite, lo tirará en lugar de valorarlo, lo desperdiciará en lugar de reconducirlo. Ignorará tus atenciones y tus propias necesidades por creerse repletas desde siempre…y tú te sentirás como una nube que queriendo soltar millones de litros de agua fresca, ve que toda ella se va a perder en un desierto donde solo una abrasadora arena la recibirá.

…en ese momento, Maggie quedó conmovida por la conclusión de su padre, y sintiendo que aquel hombre necesitaba algo urgentemente, procedió a decir sus primeras palabras…

Homer –inició Maggie ante la mirada atónita de Homer-, en una ocasión en la que mamá me llevaba en el carrito, distinguí una frase que Lenny…o Mod Flanders dijo, no estoy segura…pero era algo así como “Marge, las oportunidades nunca se pierden, otro las aprovecha

Entre incredulidad y admiración, Homer sólo acertó a decir "Cierto hija…por cierto, dime papá".

jueves, 10 de junio de 2010

Sin tener que...

No teníamos porqué conocernos...
No teníamos porqué saber nada el uno del otro...
No teníamos porqué encontrarnos en el sitio más inverosimil y apartado del mundo...
No teníamos porqué contestar a esa primera sonrisa...
No teníamos porqué coincidir en lo más importante...
No teníamos porqué diverger en lo justo para discutir y reir...
No teníamos porqué llamarmos para hablar y quedar casi en silencio...
No teníamos porqué hablar hasta el amanecer y colgar con pena tras agotar todas las palabras que debieron ser dichas...
No teníamos porqué echarnos de menos tras habernos conocido...
No teníamos porqué buscarnos tras cada esquina sabiéndonos en la lejanía...
No tenía porqué decirte que eras tú a quien yo esperaba...
No tenías porqué quedarte sin palabras por mis palabras más sinceras...
No tenía porqué ser sincero y temblar al dedirte aquellas palabras...
...y sin embargo, así ha sido.

jueves, 3 de junio de 2010

Letras indigestas

Recostado en su cama apretaba el estomago para evitar que el nudo que lo atenazaba se expandiera por todo su estómago...parecía que haciendo fuerza el dolor se controlaba en un punto pequeño...mejor un puto punto que no todo su cuerpo. Se le indigestaron las letras que comió con los ojos, estropearon las letras que tenía en su cerebro. Sus manos temblorosas, no fueron capaz de vomitar las letras que necesitaba expulsar para disculparse.

La infección letrada se extendió por su cuerpo, el punto se expandió y fundió sus "tequieros" con los huesos que, por la posición fetal se encontraban más cerca que nunca...y aunque a la mañana siguiente volvió a andar, su posición fetal aferrada a aquel sentimiento permaneció contraída por siempre jamas...

...nunca le pudo decir...tú serás la reina de mi cálida trinchera!!!!

sábado, 29 de mayo de 2010

Sin ti...contigo...a solas

Aquel atardecer el sol no se ocultaba tras el horizonte, sí lo hacía tras el borde de la barca en la que nos refugiábamos. El salitre se hacia notar, y sus mejillas estaban saladas, era toda mar. Ella apareció allí, yacía a mi lado cuando desperté. Supo adivinar mi presencia en el único rincón de arena de aquella cala rocosa. El calor del atardecer me dolía, como el presagio de una soledad no deseada. La intensidad de los escasos minutos restantes de día, y la agitada noche venidera en esa misma playa, agotaron mis fuerzas, y el sueño que me reveló su presencia me la quitaba ahora. El amanecer, sin ella, me trajo tristeza y sed, y el mar nunca más fue mar, sino desierto de posidonias.

martes, 25 de mayo de 2010

El intersticio

Arrasaste a tu antojo
arrancando juntos a puñados,
no quisiste hacer camino
en el terreno apropiado.

No te gustó lo que viste
y me dejaste desolado,
la laguna esta vacía
la vida me ha abandonado.

...

Ansia puta y vista fija
tomarás lo que tú quieras,
maldecirás al agua y la tierra
si luchan por la dignidad que les queda.

Me rebelo en agonía
es la fuerza que me queda,
al robarme ese el cariño
sólo el odio ahora te espera.

jueves, 13 de mayo de 2010

La última vez...

Con apenas la cabeza asomada por el quicio de la puerta, Álvaro comenzaba a sentir pánico por dar un paso fuera de su casa. Caminando en soledad, como hacía con frecuencia, no dejaba de recordar a la que otrora hacía que todos los días fueran preciosos momentos de fotografía…Cada vez que veía, olía, sentía algo que con gusto compartiría recordaba “la última vez” que realmente lo compartió con La que estuvo ahí. Así, y con el paso del tiempo, comenzaron a acabarse sus “últimas veces”.

Sentado en una silla que nunca debió poner en su pasillo, Álvaro comenzó aquella tarde a rezar…

…la última vez que te eché de menos fue la última vez que te dije te veré pronto, hoy casi no soy capaz de dibujar tu imagen en mi cabeza…
…la última vez que me arrepentí de tu ausencia fue la primera vez que te que te dije que sabía que esto era un error…
…la última vez que me sentí uno contigo fue antes de romperte en mil, al verme roto en mil por no poder sentirme uno contigo, hoy apenas puedo unir aquellos pedazos que siguen tirados en el mismo sitio…
…la última vez que viaje al mar que amo, tú llevabas tu hamaca, que era mía, hoy me ahogo en un mar seco que no reconozco y nadie mira desde la orilla…
…la última vez que lloré de tristeza, tú estabas ahí para secar mis lágrimas, hoy olvidé cómo se lloraba, y los nudos se acumulan…
…la última vez que vi todas mis películas, fue a tu lado, hoy recuerdo en soledad tus gritos de miedo cuando el malo aparecía por sorpresa…
…la última vez que rompí un plato, fue tu risa lo que escuché, hoy sólo el estruendo de los mil pedazos resuenan en mi cocina…
…la última vez que me levanté sonriendo fue por ver tus ojos entrecerrados, hoy tu lado sigue intacto, y sólo la pared frena ahora mi mirada…
…la última vez que vi nevar tu apartabas la nieve del suelo junto a mi, hoy la nieve es hielo y vuelvo a caer sin remedio…
…la última vez…
…la última …
…la…

…"hoy es la última vez que me acordaré de una última vez. Hoy sucederá la próxima primera vez que..."

domingo, 18 de abril de 2010

Conversación con Homer

Como en otras ocasiones, me encontré charlando con Homer Simpson. Son muchas las veces que hemos estado uno frente a otro hablando de los temas más dispares.

Hacía tiempo que no me dedicaba a hablar con él. Lo encontré destrozado, sentado en una acera desnuda, sin papeleras, ni farolas, ni bancos…nada, sólo Homer. Me acerqué y como en otras ocasiones le traje un búlgaro de chocolate. Aunque la mayoría de la gente piensa que Homer se vuelve loco por una rosquilla, son los búlgaros de chocolate lo que más le gusta. Hoy no lo probó.

Tras un silencio incómodo pregunté a Homer porqué estaba así, porque su jardín no estaba verde, porque las persianas de su casa estaban bajadas, porque su camisa no estaba lisa. Homer juntó los hombros en señal de “no sé qué pasa”, pero a continuación habló…Marge había muerto esa mañana. Murió tras más de un año de una enfermedad que podría haberse curado con unas pocas palabras y una mirada hacia el futuro.

Le pregunté qué sentía ahora, tras tanto tiempo…qué le quedaba de Marge, qué sentía tras su perdida, qué esperaba del futuro…Homer quedó en silencio, y me habló sobre una revelación que fue conformando poco a poco a lo largo de su vida, y que hasta ahora no se había materializado en su mente como dolorosa conclusión. Homer fue directo en sus palabras: “Margue ha muerto, amaba a Marge…el tiempo no hace que el amor se transforme en cariño, al principio hay hormonas, nervios y deseo, pero el amor se construye con el paso del tiempo, es una solida construcción que necesita ser levantada con el paso de los días, de los meses, de los años, y con ese paso del tiempo te vuelves uno con la otra persona, entiendes y sientes lo mismo, te haces uno, cada uno en su mitad, pero uno.…He perdido….he perdido…todo…del futuro sólo espero perdón y…que sea un futuro breve”.

Me devolvió el búlgaro de chocolate, ni lo había mirado. Con un poco de chocolate adherido a sus dedos, Homer accionó una pequeña grabadora que tenía en sus manos. La voz de Marge sonó débilmente, se escuchaba “…tú eres tan hermoso para mi…”, y aunque eso no me lo contó, Homer sintió los brazos de Marge rodeándole la cabeza mientras reposaba en su regazo. Ese sentimiento fantasma sumió a Homer en el recuerdo y a penas murmuró algo cuando me fui de allí.

De camino a casa, no podía dejar de pensar en aquella canción, “…tú eres tan hermoso para mi…you are so beautiful , for me…”. Una vez más, Homer me enseñaba algo más de la vida, algo tan sencillo que casi nadie se detiene a ver.

“…tú eres tan hermoso, para mi…”

jueves, 4 de marzo de 2010

Vida sin título - 2

Sentado en aquel Starbucks, Letracto escuchaba atento una canción de Coldplay. "Lost" sonaba especial, aquella era una versión que no conocía y los fragmentos de rap que se intercalaban con la voz del cantante resultaban refrescantes. Entendió gran parte de la letra, y se permitió no beber de su café hasta que no acabó la canción para comprobar cuánto más podría entender.

Las fichas del puzzle de su vida que tenía que perder estaban llegando a su fin - Si no puedo sujetar más cosas que se escapan ni lo voy a intentar, que se vaya lo que sobre, que lo que tenga que estar quedará...pensó, y no le faltaba razón. En poco tiempo cumpliría veintimuchos o treintaipocos. Cansado de lamentos decidió que tenía que poner fin al nudo marinero que atenazaba sus tripas.

Dando un sorbo al café blindo su testa a pico y pala, quedaba sólo un poco de chapa por poner. Hacía apenas unos días conoció un mundo diferente y sus ojos, que miraban demasiado al suelo, descubrieron tejas, canalones y mas allá de las nubes cerradas adivinó un cielo azul infinito, que sólo los atardeceres helados eran capaces de matar para dejar paso a furtivas lunas llenas que veían amanecer.

Súbitamente arrancado de su mundo de reflexión y alegre regodeo Letracto Recibió una llamada. Un buen amigo suyo, uno que solía aliñar el tabaco le hablo rápido, entrecortado desde el otro lado. Nunca le observó tan nervioso. Pidió a su amigo que se tranquilizara, que iría donde estuviera a buscarlo, pero de entre todas sus palabras rápidas y aturulladas apenas pudo llegar a entender algunos fragmentos que le causaron un gran desconcierto "...joder te digo que están buscando Letracto...no les diré nada...búscala, ella siempre ha estado ahí y te dirá cómo hacerlo... ". La conversación se cortó y al volver a llamar, una operadora mecanizada avisaba que el número al que llamaba no se encontraba disponible.

- ¿A quién no le iba a decir qué? ¿quién es ella? ¿qué te ha pasado?

Conocía a aquel amigo desde siempre y nunca sintió miedo en su voz. Sin saber qué hacer salió a la calle y corrió hacia el bar al que iban después del trabajo con cierta frecuencia.

viernes, 26 de febrero de 2010

Derrepentes yensegundos


Vinagre, sal, barro. Que no es picadura, es herida profunda.
Cierras la herida, luego la rascas y vuelta a empezar.

No aprendes y vuelves.

Sólo las cicatrices te enseñan lo que hubo y lo que habrá...cuidate, que cada vez tardarás más en curar.

El tiempo te hace inmune al dolor, pero no a las consecuencias.

martes, 23 de febrero de 2010

Vida sin título - 1

Letracto siempre disfrutaba con cosas extremadamente sencillas. Se deleitaba con la observación de lo que pasaba desapercibido. Apreciaba tomar un café cargado en el salón de aquella cadena de cafés extendida mundialmente. Parece que la gente aprovecha para estudiar y hacer informes en estos lugares. ¿No tendrán más tranquilidad en su casa?. Parece que necesitamos que los demás nos vean hacer algo para que realmente parezca que lo hacemos...

Hoy ha nevado...era raro que nevara. Letracto vio pocas veces nevar en su infancia, o al menos recuerda este hecho con dificultad. La última vez que nevó Margherita estaba aquí. La gente rie y se maravilla con los copos que caen lentos, como pensando donde posarse. A él simplemente le molestan, vuelve a ser un día triste. Le faltaban demasiadas piezas al puzle que llevaba tanto tiempo haciendo. Nunca termino de explicarse porque cuanto más tiempo pasaba más piezas le faltaban...empezó desapareciendo una, le faltaban manos para retener el resto.