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lunes, 26 de octubre de 2015

El final de lo normal

Era un día normal, una mañana normal, un “buenos días normal”, un desayuno común, una felicidad lineal, un pulso regular, una inercia adquirida y aceptada…unas escaleras normales hacia una calle común, una puerta de entrada normal, y un día gris como tantos…

…y de repente él se cruzó con un olor distinto, una vibración desconocida, el pulso cambió y se tornó irregular, taquicardia, nervios y miedo, caída…el día se abrió en un segundo y su cuerpo se giró contra su voluntad. Algo frenaba su pesado caminar y le obligaba a girar el sentido de la marcha. Sentía miedo, pues la normalidad comenzaba a perder sentido, su cuerpo experimentaba algo desconocido que ya había olvidado, que había desterrado, que se había resignado a perder.

…el día se abrió para él y cuando giró, el sol que despuntaba por el horizonte le cegó, no podía ver nada…nada más que aquel rostro, de ojos verdes y una sonrisa que le llegaba al alma, y contra su voluntad, sonrió. Y su vida dejó de ser normal, se tornó colorida, y sintió emoción y matices en cada detalle que le rodeaba.


…y para ella, aquella que se interponía entre él y el horizonte, la de aquellos ojos verdes, la de la sonrisa inmensa e infinita que le hacía temblar...para ella, la vida también dejó de ser aquel camino de angosta normalidad...

sábado, 29 de mayo de 2010

Sin ti...contigo...a solas

Aquel atardecer el sol no se ocultaba tras el horizonte, sí lo hacía tras el borde de la barca en la que nos refugiábamos. El salitre se hacia notar, y sus mejillas estaban saladas, era toda mar. Ella apareció allí, yacía a mi lado cuando desperté. Supo adivinar mi presencia en el único rincón de arena de aquella cala rocosa. El calor del atardecer me dolía, como el presagio de una soledad no deseada. La intensidad de los escasos minutos restantes de día, y la agitada noche venidera en esa misma playa, agotaron mis fuerzas, y el sueño que me reveló su presencia me la quitaba ahora. El amanecer, sin ella, me trajo tristeza y sed, y el mar nunca más fue mar, sino desierto de posidonias.

miércoles, 10 de junio de 2009

Hasta aquí hemos llegado

Como se le habían juntado demasiados bofetones en los últimos días, pensó que lo más sensato era cambiar de piel, y ponerse una de esas de los superheroes que son duras como piedras. Nunca fue tan duro como parecía, nunca fue tan malo como le dijeron...al fin y al cabo siempre se había visto obligado a llevar un caparazón con el que aguantar cosas que ya no debía.

viernes, 10 de abril de 2009

Sobre dolores necesarios

En derribando el muro que se alzaba infinito salto por entre los escombros que se extendían bajo sus pies...volvería a caer en sus errores, volvería a romper el muro tantas veces como fuera necesario, buscaría la misma piedra para tropezar, para ahora tirarse y no caer. Ahora veía que era capaz de hacerlo.

No encontró ningún beneficio en las ausencias brindadas por su soledad, y por una vez, decidió que sería bueno juntar lo alejado, y que aunque eran polos opuestos a flor de piel comprobó que no se repelían,y la atracción inexplicable era enorme toda ella en todas sus posibles dimensiones. Los límites de la piel tendieron a cero y el roce tendió a infinito, el placer fue insoportable...los segundos intensos como milenios. Lo que otrora fue dolor, ahora era pasión dolorosa deseada, ansiada, necesitada sin medida, y nunca en el fondo pedida.

The dark side of the moon le hizo tornar al estado inverso, como en algún momento su víscera le hubiera hecho sentir con la campana tubular, momentos de vello encrespado cuando el alma y el mundo le hacían libre, y la dependencia tendía a cero. Y ese nuevo estado fue tan deseado que no le estorbó el escombro y la maleza, ni el polvo en su piel pudo ocultar su mirada, que miraba con odio extremo y amor desmedido a la vez.

Las noches y los días se sucedieron para demostrar lo irrefutable, lo que nunca pudo demostrar, lo que sintió desde un comienzo, lo que negó mil veces y mil veces lloró. Pero ahora su paso haría caer de bruces y boca a las plañideras que foguearon su llanto con gritos y desdenes. No mas miradas bajas, miradas negras, deseos infantiles, puños apretados...la tierra que ahora escapará entre sus dedos arañará y hará sangrar de verdad, y no seran compasiones ni consejos banales. Experiencia y desdén, que es lo que necesita.

Ahora! ahora sí se encontraba listo para comer y digerir lo que estaba por venir. Avanzó mil pasos, y a la llegada de la bifurcación de caminos no tuvo duda, y con sonrisa pérfida esculpida por el dolor sufrido e infringido decidió que lo mejor era tirar por...

lunes, 16 de marzo de 2009

Las velas, solas se apagan

Al final, volvió a escuchar todas aquellas canciones que tenía prohibidas desde hacía muchos meses. Y como las historias no pueden reescribirse, porque la rubrica del autor cierra toda posibilidad de cambio, decidió iniciar un segundo volumen en el que tapar todos y cada uno de los agujeros de avestruz donde en alguna ocasión metió la cabeza en busca de un camino a Oz (sin caer que por donde a duras penas entra la cabeza, nunca entrará el cuerpo).

Y comenzó así…”En derribando el muro que se alzaba infinito…”

lunes, 12 de mayo de 2008

Las microaventuras

Desde mis comienzos siempre me ha gustado la velocidad, no he podido evitarlo. Igual voy por una vía ancha que por los carriles más estrechos y desvencijados. Llevo siempre mi vista al frente, y no me importa lo que dejo atrás. He recorrido miles de veces los caminos que me guían día a día, y desde el primer momento las tracé perfectas. Hoy me estoy arriesgando más que nunca.

Nunca paro de viajar, de arriba a abajo, de un lado a otro, siempre rápido, siempre con otros como yo, amantes de la velocidad. A veces nos perdemos de vista, y en raras ocasiones volvemos a encontrarnos, somos muchos y todos tan rápido...

En una ocasión estuve muy cerca de la muerte. Una de las carreteras secundarias más estrechas de mi región sufrió un desperfecto y muchos otros se salieron por allí, muchos que no volví a ver nunca...pero yo aceleré, como si algo velara por mi velocidad y dejé atrás aquella trampa mortal. Aquel punto negro fue reparado con rapidez, aunque muchos otros desperfectos en el firme que piso están por venir.

Llevo días enteros viajando sin parar, pero no me canso, y estaría así hasta el final de mis días. Sin embargo hoy el tráfico está más agitado de lo normal, todos van acelerados, nerviosos. Todos con prisas. Tomo sucesivas desviaciones hacia carreteras secundarias donde espero encontrar más tranquilidad, adelanto a muchos como yo, veo al fondo una carretera extraña, color metalizado, estrecha, sólo unos pocos van por ahí...serán los más osados...por ahí voy yo. Este túnel es bastantes oscuro, ahí veo luz...MIERDA, ES UNA JERINGA, HE CAÍDO EN UN ANÁLISIS DE SANGRE.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Enemigo plano

Ultimamente no te entiendo. Si me siento te levantas, si me levanto te sientas.
Te vas en mis atardeceres y en la noche apareces!!
Por el día...en pleno día, me dejas solo y avergonzado, y te adivino en otras gentes, en otras cosas.
Cuando no me doy cuenta vas diciendo a mis espaldas que estoy demasiado gordo, o flaco, o que soy calvo, o que no me peino...incluso bailas si estoy triste, y yo sin poder hacer nada.
Si pudiera pisarte el cuello...
El otro día, estando yo a la sombra de los pinos, vas tú y me haces un vacío de luz; ¡¿se puede saber sombra mía, qué te he hecho yo para merecer esto?!