Aquel atardecer el sol no se ocultaba tras el horizonte, sí lo hacía tras el borde de la barca en la que nos refugiábamos. El salitre se hacia notar, y sus mejillas estaban saladas, era toda mar. Ella apareció allí, yacía a mi lado cuando desperté. Supo adivinar mi presencia en el único rincón de arena de aquella cala rocosa. El calor del atardecer me dolía, como el presagio de una soledad no deseada. La intensidad de los escasos minutos restantes de día, y la agitada noche venidera en esa misma playa, agotaron mis fuerzas, y el sueño que me reveló su presencia me la quitaba ahora. El amanecer, sin ella, me trajo tristeza y sed, y el mar nunca más fue mar, sino desierto de posidonias.
sábado, 29 de mayo de 2010
martes, 25 de mayo de 2010
El intersticio
jueves, 13 de mayo de 2010
La última vez...
domingo, 18 de abril de 2010
Conversación con Homer
Como en otras ocasiones, me encontré charlando con Homer Simpson. Son muchas las veces que hemos estado uno frente a otro hablando de los temas más dispares.
Hacía tiempo que no me dedicaba a hablar con él. Lo encontré destrozado, sentado en una acera desnuda, sin papeleras, ni farolas, ni bancos…nada, sólo Homer. Me acerqué y como en otras ocasiones le traje un búlgaro de chocolate. Aunque la mayoría de la gente piensa que Homer se vuelve loco por una rosquilla, son los búlgaros de chocolate lo que más le gusta. Hoy no lo probó.
Tras un silencio incómodo pregunté a Homer porqué estaba así, porque su jardín no estaba verde, porque las persianas de su casa estaban bajadas, porque su camisa no estaba lisa. Homer juntó los hombros en señal de “no sé qué pasa”, pero a continuación habló…Marge había muerto esa mañana. Murió tras más de un año de una enfermedad que podría haberse curado con unas pocas palabras y una mirada hacia el futuro.
Le pregunté qué sentía ahora, tras tanto tiempo…qué le quedaba de Marge, qué sentía tras su perdida, qué esperaba del futuro…Homer quedó en silencio, y me habló sobre una revelación que fue conformando poco a poco a lo largo de su vida, y que hasta ahora no se había materializado en su mente como dolorosa conclusión. Homer fue directo en sus palabras: “Margue ha muerto, amaba a Marge…el tiempo no hace que el amor se transforme en cariño, al principio hay hormonas, nervios y deseo, pero el amor se construye con el paso del tiempo, es una solida construcción que necesita ser levantada con el paso de los días, de los meses, de los años, y con ese paso del tiempo te vuelves uno con la otra persona, entiendes y sientes lo mismo, te haces uno, cada uno en su mitad, pero uno.…He perdido….he perdido…todo…del futuro sólo espero perdón y…que sea un futuro breve”.
Me devolvió el búlgaro de chocolate, ni lo había mirado. Con un poco de chocolate adherido a sus dedos, Homer accionó una pequeña grabadora que tenía en sus manos. La voz de Marge sonó débilmente, se escuchaba “…tú eres tan hermoso para mi…”, y aunque eso no me lo contó, Homer sintió los brazos de Marge rodeándole la cabeza mientras reposaba en su regazo. Ese sentimiento fantasma sumió a Homer en el recuerdo y a penas murmuró algo cuando me fui de allí.
De camino a casa, no podía dejar de pensar en aquella canción, “…tú eres tan hermoso para mi…you are so beautiful , for me…”. Una vez más, Homer me enseñaba algo más de la vida, algo tan sencillo que casi nadie se detiene a ver.
“…tú eres tan hermoso, para mi…”
jueves, 4 de marzo de 2010
Vida sin título - 2
viernes, 26 de febrero de 2010
Derrepentes yensegundos
sábado, 24 de octubre de 2009
Frases y definiciones: uso del amor
Ha sido en una película que he visto n-veces, "El Hombre Bicentenario", y que a pesar de su temática tecnológica tiene un transfondo moral que a uno le gusta particularmente. Siempre nos marca el cómo vivimos las cosas por primera vez...o cómo las vemos. Quizá por eso esta película me gusta especialmente.
Hay una escena en la cual el hombre-robot está hablando con el ingeniero que le está transformando en "ser humano", y con la mirada perdida en una hoguera le expresa su anelo por sentir sensaciones humanas, y muy humanas...y le explica cómo él entiende que es el amor, o el uso que se hace del mismo:
"...que puedes perder el control, lo pierdes todo...los límites, la noción del tiempo. Los cuerpos llegan a mezclarse de tal modo que no sabes quién es quién o qué es qué. Y cuando la dulce confusión es más intensa y crees que vas a morir, de algún modo mueres, quedándote sólo en tu cuerpo separado, pero la persona que amas sigue ahí. Es un milagro. Puedes llegar hasta el cielo y regresar con vida, y volver siempre que quieras con la persona amada"
No puedo estar más de acuerdo con el hombre-robot. Aunque en este caso estamos hablando de cosas no tangibles, de cosas que no se escriben, de cosas que requieren de algo más que unos y ceros, de cosas que no caben en proyectos,...de cosas que al fin y al cabo cada uno escribiría y describiría de una forma absolutamente distinta y bella a la vez.