sábado, 29 de mayo de 2010

Sin ti...contigo...a solas

Aquel atardecer el sol no se ocultaba tras el horizonte, sí lo hacía tras el borde de la barca en la que nos refugiábamos. El salitre se hacia notar, y sus mejillas estaban saladas, era toda mar. Ella apareció allí, yacía a mi lado cuando desperté. Supo adivinar mi presencia en el único rincón de arena de aquella cala rocosa. El calor del atardecer me dolía, como el presagio de una soledad no deseada. La intensidad de los escasos minutos restantes de día, y la agitada noche venidera en esa misma playa, agotaron mis fuerzas, y el sueño que me reveló su presencia me la quitaba ahora. El amanecer, sin ella, me trajo tristeza y sed, y el mar nunca más fue mar, sino desierto de posidonias.

martes, 25 de mayo de 2010

El intersticio

Arrasaste a tu antojo
arrancando juntos a puñados,
no quisiste hacer camino
en el terreno apropiado.

No te gustó lo que viste
y me dejaste desolado,
la laguna esta vacía
la vida me ha abandonado.

...

Ansia puta y vista fija
tomarás lo que tú quieras,
maldecirás al agua y la tierra
si luchan por la dignidad que les queda.

Me rebelo en agonía
es la fuerza que me queda,
al robarme ese el cariño
sólo el odio ahora te espera.

jueves, 13 de mayo de 2010

La última vez...

Con apenas la cabeza asomada por el quicio de la puerta, Álvaro comenzaba a sentir pánico por dar un paso fuera de su casa. Caminando en soledad, como hacía con frecuencia, no dejaba de recordar a la que otrora hacía que todos los días fueran preciosos momentos de fotografía…Cada vez que veía, olía, sentía algo que con gusto compartiría recordaba “la última vez” que realmente lo compartió con La que estuvo ahí. Así, y con el paso del tiempo, comenzaron a acabarse sus “últimas veces”.

Sentado en una silla que nunca debió poner en su pasillo, Álvaro comenzó aquella tarde a rezar…

…la última vez que te eché de menos fue la última vez que te dije te veré pronto, hoy casi no soy capaz de dibujar tu imagen en mi cabeza…
…la última vez que me arrepentí de tu ausencia fue la primera vez que te que te dije que sabía que esto era un error…
…la última vez que me sentí uno contigo fue antes de romperte en mil, al verme roto en mil por no poder sentirme uno contigo, hoy apenas puedo unir aquellos pedazos que siguen tirados en el mismo sitio…
…la última vez que viaje al mar que amo, tú llevabas tu hamaca, que era mía, hoy me ahogo en un mar seco que no reconozco y nadie mira desde la orilla…
…la última vez que lloré de tristeza, tú estabas ahí para secar mis lágrimas, hoy olvidé cómo se lloraba, y los nudos se acumulan…
…la última vez que vi todas mis películas, fue a tu lado, hoy recuerdo en soledad tus gritos de miedo cuando el malo aparecía por sorpresa…
…la última vez que rompí un plato, fue tu risa lo que escuché, hoy sólo el estruendo de los mil pedazos resuenan en mi cocina…
…la última vez que me levanté sonriendo fue por ver tus ojos entrecerrados, hoy tu lado sigue intacto, y sólo la pared frena ahora mi mirada…
…la última vez que vi nevar tu apartabas la nieve del suelo junto a mi, hoy la nieve es hielo y vuelvo a caer sin remedio…
…la última vez…
…la última …
…la…

…"hoy es la última vez que me acordaré de una última vez. Hoy sucederá la próxima primera vez que..."

domingo, 18 de abril de 2010

Conversación con Homer

Como en otras ocasiones, me encontré charlando con Homer Simpson. Son muchas las veces que hemos estado uno frente a otro hablando de los temas más dispares.

Hacía tiempo que no me dedicaba a hablar con él. Lo encontré destrozado, sentado en una acera desnuda, sin papeleras, ni farolas, ni bancos…nada, sólo Homer. Me acerqué y como en otras ocasiones le traje un búlgaro de chocolate. Aunque la mayoría de la gente piensa que Homer se vuelve loco por una rosquilla, son los búlgaros de chocolate lo que más le gusta. Hoy no lo probó.

Tras un silencio incómodo pregunté a Homer porqué estaba así, porque su jardín no estaba verde, porque las persianas de su casa estaban bajadas, porque su camisa no estaba lisa. Homer juntó los hombros en señal de “no sé qué pasa”, pero a continuación habló…Marge había muerto esa mañana. Murió tras más de un año de una enfermedad que podría haberse curado con unas pocas palabras y una mirada hacia el futuro.

Le pregunté qué sentía ahora, tras tanto tiempo…qué le quedaba de Marge, qué sentía tras su perdida, qué esperaba del futuro…Homer quedó en silencio, y me habló sobre una revelación que fue conformando poco a poco a lo largo de su vida, y que hasta ahora no se había materializado en su mente como dolorosa conclusión. Homer fue directo en sus palabras: “Margue ha muerto, amaba a Marge…el tiempo no hace que el amor se transforme en cariño, al principio hay hormonas, nervios y deseo, pero el amor se construye con el paso del tiempo, es una solida construcción que necesita ser levantada con el paso de los días, de los meses, de los años, y con ese paso del tiempo te vuelves uno con la otra persona, entiendes y sientes lo mismo, te haces uno, cada uno en su mitad, pero uno.…He perdido….he perdido…todo…del futuro sólo espero perdón y…que sea un futuro breve”.

Me devolvió el búlgaro de chocolate, ni lo había mirado. Con un poco de chocolate adherido a sus dedos, Homer accionó una pequeña grabadora que tenía en sus manos. La voz de Marge sonó débilmente, se escuchaba “…tú eres tan hermoso para mi…”, y aunque eso no me lo contó, Homer sintió los brazos de Marge rodeándole la cabeza mientras reposaba en su regazo. Ese sentimiento fantasma sumió a Homer en el recuerdo y a penas murmuró algo cuando me fui de allí.

De camino a casa, no podía dejar de pensar en aquella canción, “…tú eres tan hermoso para mi…you are so beautiful , for me…”. Una vez más, Homer me enseñaba algo más de la vida, algo tan sencillo que casi nadie se detiene a ver.

“…tú eres tan hermoso, para mi…”

jueves, 4 de marzo de 2010

Vida sin título - 2

Sentado en aquel Starbucks, Letracto escuchaba atento una canción de Coldplay. "Lost" sonaba especial, aquella era una versión que no conocía y los fragmentos de rap que se intercalaban con la voz del cantante resultaban refrescantes. Entendió gran parte de la letra, y se permitió no beber de su café hasta que no acabó la canción para comprobar cuánto más podría entender.

Las fichas del puzzle de su vida que tenía que perder estaban llegando a su fin - Si no puedo sujetar más cosas que se escapan ni lo voy a intentar, que se vaya lo que sobre, que lo que tenga que estar quedará...pensó, y no le faltaba razón. En poco tiempo cumpliría veintimuchos o treintaipocos. Cansado de lamentos decidió que tenía que poner fin al nudo marinero que atenazaba sus tripas.

Dando un sorbo al café blindo su testa a pico y pala, quedaba sólo un poco de chapa por poner. Hacía apenas unos días conoció un mundo diferente y sus ojos, que miraban demasiado al suelo, descubrieron tejas, canalones y mas allá de las nubes cerradas adivinó un cielo azul infinito, que sólo los atardeceres helados eran capaces de matar para dejar paso a furtivas lunas llenas que veían amanecer.

Súbitamente arrancado de su mundo de reflexión y alegre regodeo Letracto Recibió una llamada. Un buen amigo suyo, uno que solía aliñar el tabaco le hablo rápido, entrecortado desde el otro lado. Nunca le observó tan nervioso. Pidió a su amigo que se tranquilizara, que iría donde estuviera a buscarlo, pero de entre todas sus palabras rápidas y aturulladas apenas pudo llegar a entender algunos fragmentos que le causaron un gran desconcierto "...joder te digo que están buscando Letracto...no les diré nada...búscala, ella siempre ha estado ahí y te dirá cómo hacerlo... ". La conversación se cortó y al volver a llamar, una operadora mecanizada avisaba que el número al que llamaba no se encontraba disponible.

- ¿A quién no le iba a decir qué? ¿quién es ella? ¿qué te ha pasado?

Conocía a aquel amigo desde siempre y nunca sintió miedo en su voz. Sin saber qué hacer salió a la calle y corrió hacia el bar al que iban después del trabajo con cierta frecuencia.

viernes, 26 de febrero de 2010

Derrepentes yensegundos


Vinagre, sal, barro. Que no es picadura, es herida profunda.
Cierras la herida, luego la rascas y vuelta a empezar.

No aprendes y vuelves.

Sólo las cicatrices te enseñan lo que hubo y lo que habrá...cuidate, que cada vez tardarás más en curar.

El tiempo te hace inmune al dolor, pero no a las consecuencias.

sábado, 24 de octubre de 2009

Frases y definiciones: uso del amor

Hoy, trabajando en unos y ceros, en tareas y proyectos, en cosas cuadriculadas y tangibles que se escriben y se leen, he escuchado una defición estupenda sobre "eso" que con cierta frecuencia (para unos adecuada, para otros insuficiente) hacen los enamorados.

Ha sido en una película que he visto n-veces, "El Hombre Bicentenario", y que a pesar de su temática tecnológica tiene un transfondo moral que a uno le gusta particularmente. Siempre nos marca el cómo vivimos las cosas por primera vez...o cómo las vemos. Quizá por eso esta película me gusta especialmente.

Hay una escena en la cual el hombre-robot está hablando con el ingeniero que le está transformando en "ser humano", y con la mirada perdida en una hoguera le expresa su anelo por sentir sensaciones humanas, y muy humanas...y le explica cómo él entiende que es el amor, o el uso que se hace del mismo:

"...que puedes perder el control, lo pierdes todo...los límites, la noción del tiempo. Los cuerpos llegan a mezclarse de tal modo que no sabes quién es quién o qué es qué. Y cuando la dulce confusión es más intensa y crees que vas a morir, de algún modo mueres, quedándote sólo en tu cuerpo separado, pero la persona que amas sigue ahí. Es un milagro. Puedes llegar hasta el cielo y regresar con vida, y volver siempre que quieras con la persona amada"

No puedo estar más de acuerdo con el hombre-robot. Aunque en este caso estamos hablando de cosas no tangibles, de cosas que no se escriben, de cosas que requieren de algo más que unos y ceros, de cosas que no caben en proyectos,...de cosas que al fin y al cabo cada uno escribiría y describiría de una forma absolutamente distinta y bella a la vez.